Los marines un entrenamiento de élite no apto para todos

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Los marines un entrenamiento de élite no apto para todos

El entrenamiento de los campamentos militares y las fuerzas especiales destaca por su dureza, aunque
además de la fuerza física, para superarlo se requieren muchos otros requisitos, como la disciplina.

Los primeros en el combate

Desde 1775, los Marines han sido los primeros en el combate, con el orgullo que eso supone. Pero en los inicios del siglo XXI, también son “los primeros en el fitness”. Con el exhaustivo programa de entrenamiento que llevan a cabo, el eslogan encaja perfectamente. Aunque lo que hemos visto es sólo una pequeña aproximación al programa de entrenamiento físico de un campo de entrenamiento de Marines. La carrera de obstáculos, los combates de boxeo, el entrenamiento incentivo (en el que los instructores trabajan mano a mano con grupos reducidos) y muchas otras actividades completan el programa. Jason resume la experiencia de forma muy precisa. “Se obtienen resultados en base al esfuerzo invertido.

En San Diego, sólo entrenan hombres, con una media de edad de 19 años, mientras que los futuros Marines de ambos sexos se preparan en Carolina del sur. El programa es igual de duro en ambos campamentos, donde sus instructores hacen mucho más que entrenar Marines: hacen Marines. De entre los muchos aspectos de la preparación de un soldado, pocos son más importantes que el entrenamiento físico.

“Aquí no entrenamos a los Marines”, asegura el sargento de artillería Robert A. Myer. “Se puede entrenar a un Marine en una semana. Sólo hay que decirle lo que tiene que saber. Nosotros hacemos Marines.

Cuando alguien se licencia en nuestro campamento, no sale con la preparación de un Marine es un marine.

Tierra, mar y aire

Al final de un pasillo abovedado, se encuentra una gran escultura de un águila americana, posada sobre un globo terráqueo. Grabado en ella se halla el lema del cuerpo de Marines: Semper fídelis (siempre fieles). Bajo el globo, hay un ancla. ¿Arte moderno? En principio, no. Es el emblema de los Marines, que simboliza la diversidad del cuerpo entre tierra, mar y aire.

Igualmente diversos son los entrenamientos cardiovasculares, de fuerza y de resistencia de estos muchachos.
“Lo que intentamos es mantenemos siempre al día”, nos cuenta Jim Reading, asesor de entrenamiento físico del cuerpo de Marines, que licencia a unos 21.000 soldados cada año. “Tenemos un equipamiento excelente y nuestros instructores no lo son menos”. Reading. que tiene una master en fisiología del ejercicio, también es un civil con dos décadas de experiencia en la creación y mantenimiento de programas de entrenamiento excepcionales. Ha trabajado como asesor respecto al acondicionamiento físico de los reclutas durante tres años. “Los campamentos de entrenamiento del cuerpo de Marines no pretenden transformar a sus reclutas en atletas de triatlón o en culturistas”. afirma. “Lo que intentan es darles una base de forma física que le dure toda la vida*.

Acorrer

A los Marines les encanta correr. Y aunque las carreras de larga distancia son un excelente ejercicio cardiovascular, el tiempo de cada recluta se cronometra y limita al dedillo. “Los chicos hacen ejercicios de carreras individuales y por equipos”  Están siempre en movimiento, pero no corren demasiado. 80 kilómetros repartidos en 12 semanas, y ni uno más”.

La distancia máxima por carrera es de unos 5 kilómetros, que los reclutas tienen que recorrer en 28 minutos, antes de licenciarse en el campamento de entrenamiento ¿Por qué tan poco? Pues porque, tras una extensa investigación, el Cuerpo ha descubierto que correr en exceso no beneficia en absoluto a los reclutas, más bien lo contrario. Además de provocar fatiga, correr aumenta la frecuencia y gravedad de las lesiones producidas por el abuso; y la progresión en los tiempos de los reclutas tampoco es para tirar cohetes. “No estamos preparando corredores de maratón”. “Estamos mejorando la forma física y la resistencia de nuestros reclutas, y eso no sólo se basa en correr”.
Por otro lado, los reclutas ya no corren en grupos. Ciertos estudios del Centro de Investigación Naval de Estados Unidos demuestran que esta actividad puede provocar lesiones debido a que, al correr en grupo, muchos reclutas no lo hacen a su ritmo natural. “Para evitar posibles lesiones, la primera carrerra de 5 kilómetros del recluta es individual!. “Hemos incorporado actividades individuales como carreras por
intervalos o de 1,5 kilómetros. También practicamos un ejercicio de resistencia de cuatro kilómetros, en el que los reclutas corren entre uno y dos kilómetros, hacen flexiones y abdominales, y siguen corriendo”

 

Destacamentos de acondicionamiento físico

 

Cada semana se forman pelotones de entrenamiento en el campamento de San Diego. Los Marines suelen llegar entre lunes y miércoles, y empezar entonces su preparación. Cada recluta se somete aun reconocimiento médico y al corte de pelo “cortesía de la casa”. Los viernes tiene lugar la prueba de fuerza inicial: levantamientos, abdominales y una carrera de 2,5 kilómetros. Aquellos que no pueden completar dos levantamientos, 44 abdominales y no acaban la carrera, en menos de 13 minutos, son enviados al destacamento de acondicionamiento físico,situado en el mismo campamento.

Allí hay una sala de pesas completamente equipada, con máquinas de correr, cintas elípticas, máquinas para entrenamiento de peso, tensores, poleas y una enorme cantidad de pesos libres. Los reclutas obtienen allí programas de entrenamiento personalizados para estabilizar su peso corporal, pasar la prueba inicial e incorporarse al entrenamiento con el resto de sus compañeros. “Al destacamento de acondicionamiento suelen incorporarse personas con sobrepeso”, nos cuenta el Sargento Jimmy Ferriss, uno de los instructores del pelotón. “A algunos les pueden llegar a sobrar incluso 10 ó 12 kilos. Pero este destacamento tiene un alto porcentaje de éxito. Un chico perdió aquí 30 kilos”.

Uno de los mayores retos para Ferriss es motivar a los reclutas, especialmente a aquellos que les falta fuerza en la parte superior del cuerpo. Muchos de ellos necesitan perder peso y fortalecerse de forma simultánea, lo que suele ser difícil y desalentador. Ferriss les ayuda a hacer ejercicio, pero mantener sus ánimos arriba puede llegar a ser muy difícil. “En el destacamento de acondicionamiento físico, hemos establecido un programa de ejercicios muy estricto”, añade Ferriss, que lleva en el Cuerpo más de doce años. “Entrenábamos a los reclutas sólo por las mañanas y a última hora de la tarde, pero ahora hemos aumentado la frecuencia y, cuando es necesario, también la intensidad.

 

Aquí tenéis un ejemplo del circuito de entrenamiento que siguen 

 

El destacamento de acondicionamiento físico tiene que ser muy severo, de forma que los reclutas estén deseando volver al entrenamiento normal”.

Jason estuvo vahas semanas en el destacamento de acondicionamiento físico porque no pasó una prueba de levantamientos al final de su estancia en el campamento. Las semanas séptima, octava, novena y décima de entrenamiento tienen lugar en Camp Mendelton, donde se enseñan tácticas de infantería y armamento. El examen final de esta fase es un ejercicio de dos días y medio de duración, que incluye una marcha de 65 kilómetros. Esta prueba puede debilitar incluso a los mejores reclutas, como lo hizo en el caso de Jason. No obstante, el destacamento de acondicionamiento físico lo volvió a poner en forma.

 

Artes marciales

Hasta hace poco, el entrenamiento de artes marciales se limitaba a algunos movimientos de patada, puñetazo y Jiu Jitsu. Hace dos años, se estableció el programa definitivo de artes marciales del Cuerpo de Marines. Consiste en un amplio sistema de combate mano a mano, que está a años luz de el kickboxing, el karate y el ejercicio aeróbico, y a mucha distancia también de cualquier programa de artes marciales para civiles. El programa consta de entrenamiento de resistencia, y ejercicios de flexibilidad y acondicionamiento muscular.
Con un sistema propio de clasificación por cinturones (siendo el cinturón negro la categoría más alta), el programa de artes marciales enseña lucha básica a sus reclutas, que consiguen su propio cinturón antes de convertirse en Marines.

Pero la auténtica clave del programa reside en los increíbles beneficios físicos que proporciona. El sargento Jeffrey Smith. que lleva nueve años en el Cuerpo, es instructor y supervisor del programa, que pone especial atención en el boxeo, el karate y en otros tipos de lucha cuerpo a cuerpo. “Muchos reclutas han practicado poco (o nada) las artes marciales”, nos cuenta Smith. “La mayoría sólo las han llevado a cabo en los videojuegos”. El programa de artes marciales de los Marines da un nuevo enfoque a sus reclutas, enseñando incluso a los más mansos a dar puñetazos, patadas, a hacer llaves y a dominar otras bases fundamentales. Tras licenciarse en el campamento de entrenamiento y pasar a las fuerzas operativas del Cuerpo, los nuevos Marines
pueden seguir desarrollando esos aspectos básicos. Smith también asesora y guía a los reclutas ocasionales que se muestran escópticos frente al programa de artes marciales y al acondicionamiento físico en general. La mayoría se motiva rápidamente Existen pocas actividades del campamento, o incluso de fuera de él, que ofrezcan unos bbeneficios físicos y mentales de tal magnitud. Smith y sus colegas instructores son persuasivos, y los reclutas no tardan en entusiasmarse ante a las perspectivas que se les presentan.

 

Destacamento de rehabilitación médica

 

En el pasado, los reclutas que sufrían lesiones crónicas eran hospitalizados o en el peor de los casos, enviados a sus casas. Actualmente, se incorporan al destacamento de rehabilitación médica, donde se les confecciona un programa de entrenamiento individualizado para acelerar su recuoeración. La mayoría de sesiones de rehabilitación módica dura una hora .”hacemos lo posible para prevenir las lesiones de los reclutas, pero desgraciadamente, los accidentes siempre ocurren”.
¿Las lesiones más frecuentes? Fracturas, distensiones y desgarros. Los instructores del campamento son terriblemente exigentes y no permiten que sus reclutas se rindan ante las dificultades. Éstos últimos también se exigen mucho (no olvidemos que están ahí para convertirse en excelentes Marines) pero tanta tenacidad puede provocar lesiones “Hemos mejorado notablemente nuestro programa de rehabilitación”, insiste el sargento Ryan Raso, instructor del destacamento de rehabilitación médica. “Hemos establecido un excelente horario de entrenamiento, y los reclutas interactúan mucho mejor con los instructores, con lo que los procesos de recuperación se aceleran notablemente”.

¡Al agua!

Para convertirse en Marines, los reclutas deben pasar tres niveles de supervivencia en combates acuáticos. Para superarlos se atavían con botas militares, uniformes de camuflaje y chalecos. Se ponen casco, se colocan un rifle M-16 a la espalda y nadan 50 metros. “La natación no es realmente un entrenamiento para ponerse en forma propiamente dicho”, nos cuenta Myer. que mantiene que el esfuerzo a realizar en los entrenamientos acuáticos es igual de importante que las otras formas de entrenamiento físico. “Uno de los objetivos de la natación es que los reclutas se sientan cómodos en el agua.

El Cuerpo de Marines es una sección anfibia de las fuerzas militares, con lo que sus miembros tienen que saber nadar a la perfección”.
Los reclutas obtienen los beneficios de la natación: una mayor energía muscular, un aumento de la flexibilidad y una resistencia física fuera de sene “Los entrenamientos de natación son excelentes y de bajo impacto”, apunta Myer ‘No es como correr, donde puedes lesionarte las rodillas, sino todo lo contrario. Nadar no impone un exceso de tensión en las articulaciones. Es más: puede incluso ayudar a la recuperación de lesiones”.

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